Asociación Saboyana del Uruguay

Lanslebourg

Enclavado en los Alpes, a 1430 m de altura, es una ciudad y estación de esquí que enamora al visitante. Sus pequeñas calles llenas de flores en los meses de primavera y verano, sus casas típicas, cubiertas de nieve en invierno; sus montañas totalmente cubiertas de flores en primavera y blancas de nieve en invierno.

Los saboyanos siempre prontos para degustar con el visitante, un génepi (bebida hecha macerando plantas de montaña), una picada de queso Beaufort, o una gustosa tartiflette, (queso, jamón, papas), allí, en una casa en plena montaña, teniendo enfrente el
Mont Cénis (2082 m) y su maravilloso lago.

La zona fue históricamente un lugar de pasaje hacia Italia, a través de la montaña.

Lo cruzaron los ejércitos, Aníbal en el 218 AC por el paso de Bramans, primero en ser utilizado, los romanos más tarde, dejando sus huellas en la arquitectura.(ejemplo de ello es la iglesia St. Pierre d´Extravache).

Algunos años después, entre el 755 y 756, Pépin le Bref, pasó a través del Mont Cénis
con su armada , para socorrer al Papa Etienne II, amenazado por el rey de los Lombardos. A partir de allí, el Mont Cénis será el paso clásico de los Alpes.

Gracias a su ícono, el Mont Cénis, la región se transformará en una gran vía comercial, dado el continuo pasaje de personas, comerciantes y ejércitos. El pasaje del Mont Cénis dará trabajo al pueblo de Lanslebourg. Entre los más conocidos encontramos a los marrons, es decir aquellas personas que ayudaban a pasar la montaña, en forma segura y protegida, sobre todo en los largos inviernos.

El medio de transporte utilizado, en el 1500, era algo curioso, lo llamaban ramasse.
Una especie de trineo hecho con un gran manojo de ramas de árboles, muy abundantes en el lugar. Sobre él se sentaba la persona y así era llevada deslizándose por el marron.

Pasando el tiempo la ramasse, se transformó en algo más cómodo.
Hecho en madera, constaba de una silla apoyada en unos esquís donde se sentaba el pasajero. El marron, parado en la parte de atrás y bien asegurado, conducía perfectamente el trineo. Algunos cuentos de la época dicen que a pesar de la gran soledad de la montaña y la falta de gente, nadie se perdía en la travesía.

L'art de se faire ramasser
L'art de se faire ramasser

L'art de se faire ramasser...

Pero el progreso llegó. Napoleón, al pasar por el Mont Cénis decide construir una ruta que una Lanslebourg con Novalaise y es así que en 1812, la ruta está terminada.

Los habitantes de Lanslebourg tuvieron que adaptarse al progreso, los marron no tenían más trabajo.

Surge un nuevo medio de transporte, la diligencia, y con ella la necesidad de posadas apareciendo en el pueblo nuevos oficios, conductores de diligencia (postillon), posadas, gente que atienda en las posadas,(aubergistes); peones (cantonniers) para sacar la nieve de la ruta, que debía estar abierta siempre.

Hacia 1857, se decide construir el túnel de Fréjus, pero como la obra duraría varios años, hasta tanto la misma se terminara se construyó el ferrocarril Fell, (nombre dado por el ingeniero que construyo la via férrea). El tren partía de Suse y llegaba al paso del Mont Cénis. El corrió desde el 15 de junio de 1868 al 1 de marzo de 1871, ya que el 19 de setiembre del mismo año se abre el túnel de Fréjus. (Modane-Bardonnèche).

El progreso, no podía parar, las horas de viaje eran menos y el mismo era más cómodo. Comienza la falta de trabajo para los habitantes de Lanslebourg. Sus actividades no tenían razón de ser.

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