Asociación Saboyana del Uruguay

TERMINADO EL TERCER ENCUENTRO...

04/11/2007

El tiempo pasó casi sin que nos diéramos cuenta, y hoy ya estamos mirando hacia atrás reviviendo los maravillosos momentos compartidos en el Tercer Encuentro Saboyano del Río de la Plata, cuyos recuerdos están muy frescos aún. Fueron días de encuentros y reencuentros, de alegrías y emociones, de efusivas bienvenidas y duras despedidas, pero vividos por todos plenamente con la felicidad de vernos hoy y la esperanza de volver a hacerlo mañana. Esa experiencia que nunca nos arrepentiremos de vivir, que es única e irrepetible...

La mañana del domingo 4 de noviembre el Aeropuerto de Carrasco se vistió con los colores de las banderas uruguayas, francesas y saboyanas, para recibir a los 31 visitantes que arribarían desde Francia. Besos, abrazos, valijas por doquier, cuando aparecieron nuestros primos y el espacio no era suficiente para tantos saludos.

Luego de instalados en el hotel almorzamos en grupos grandes y partimos luego por la rambla hacia el Teatro Solís, donde después de una visita guiada por el mismo, algunos tomamos una clase de tango, que resultó agradable y divertida tanto para los participantes como para los espectadores. Al partir, realizamos un recorrido por algunas zonas de Montevideo, especialmente bordeando la Bahía, visitando El Prado y el Parque Batlle.

Esa noche fue de tango, milonga y candombe, mezclados con una buena cena y el espíritu animado de todos, que desinhibidos, bailamos al ritmo de los tamboriles hasta la madrugada.

El lunes le tocó el turno al Palacio Legislativo, admirado por todos los visitantes. Posteriormente, nos dirigimos hacia la Ciudad Vieja, donde unos visitaron la Casa de Rivera y el Museo Romántico, mientras otros realizaban compras. Luego del mediodía partimos todos juntos hacia la Bodega Carrau, y comenzó la fiesta del vino. Con parrilla acompañada de ensaladas, realizamos una degustación de vinos que provocó un final lleno de gente alegre, bromeando, riendo y disfrutando a pleno del lugar, la fiesta compartida, y por supuesto...el vino. Recorrimos la bodega, realmente una visita imperdible, y luego partimos hacia la ciudad de Rosario, a la cual arribamos de tardecita.

Allí nos esperaban los primos rosarinos en su mayoría. Cada anfitrión se esforzaba por encontrar a su huésped, en medio de la algarabía y la emoción de saludos y reencuentros. Luego del vino del mediodía fueron muy bienvenidos los refrescos que se ofrecieron a la llegada de los saboyanos. No faltó la televisión rosarina que dedicó varios minutos a registrar ese momento.

La mañana del martes 6 transcurrió tranquilamente; luego almuerzos colectivos en diferentes casas de la zona, que se extendieron hasta media tarde, cuando nos reunimos frente al Monolito, inaugurado en 2002, para plantar un árbol nativo, un espinillo, y uno natural de Saboya, un épicea. Hubo breves palabras, y mucho entusiasmo, esperando que ambos árboles crezcan juntos y fuertes, como los lazos entre saboyanos de ambos lados del Atlántico.

Posteriormente, en la Casa de la Cultura, sede de nuestra Asociación, se realizó una recepción, y se ofrecieron obsequios para los visitantes, en medio de una exposición de obras de muy buen nivel de la saboyana, Yiya Foderé. Asimismo, el alcalde de Lanslebourg, el Sr. Jean-Pierre Jorcin hizo entrega de libros y opineles, pronunciando algunas palabras.

Terminada la visita, nos dirigimos a la ciudad de Colonia del Sacramento, donde se vivió una noche espectacular en el Restaurant Sacramento, comenzando la velada con una recepción y brindis en la terraza, bajo un cielo increíblemente estrellado, y el reflejo de las luces porteñas sobre el río manso. La cena transcurrió en un clima de alegría, festejo, música, baile, deseos de compartir toda esa emoción y felicidad que guardábamos para expresarla en esos días de confraternización.

A pesar del cansancio, el miércoles temprano comenzó la sesión de fotos de familia y luego la recorrida por el Barrio Histórico de Colonia, una joya que los uruguayos valoramos y los extranjeros admiran verdaderamente. Finalizó con un almuerzo de despedida en el Restaurant del Yacht Club, frente a un río tranquilo, bajo un cielo nuboso y pesado, y tratando de parar los relojes para que el momento de la despedida se retrasase. Nuestros primos se irían hacia la Argentina, y la mayoría de los uruguayos no podrían participar de la segunda parte de este Encuentro.

Cada familia de viajeros recibió un souvenir del Tercer Encuentro, y Laurent Suiffet, luego de pronunciar las últimas palabras antes de la partida, hizo entrega de un hermoso cuadro, con motivos montañeses, que adornará nuestra sede de ahora en más. La reunión a la que asistió un número importante de saboyanos de todas partes, culminó con el tango Cambalache cantado a capela por Laurent Suiffet y Jorge Jorcin, provocando los aplausos y la admiración de todos los presentes.

El barco esperaba en el puerto, como otros barcos esperaron alguna vez en otros puertos a otros saboyanos, hace 150 años. Corridas, papeleos, imprevistos, valijas perdidas, despedidas, lágrimas, algún adiós y muchos hasta pronto...y los primos se fueron. Se llevaron el recuerdo de cuatro días vividos intensamente en el Uruguay. Fue poco tiempo juntos, pero aprovechado hasta el último minuto. Nos dejaron su calidez, su cariño, y la sensación reconfortante de haber podido estar presentes en este evento tan esperado por todo lo que implica y significa. En la otra orilla los primos argentinos los esperaban, y de este lado, los uruguayos quedamos esperando el próximo reencuentro...

Y el mismo clima de alegría vivido en Uruguay, se prolongó en otro escenario. Ahora los primos que viajaron desde Francia y algunos representantes de Uruguay, pisaron suelo argentino.
 Si bien cuando de vivencias se trata, son muchas las cosas intransferibles, sintetizamos como MARAVILLOSO el trozo del ENCUENTRO en CONCEPCIÓN del URUGUAY- ENTRE RÍOS.

Las actividades del día jueves se iniciaron con la visita y recorrido de  Villa Elisa, continuando en  la ciudad de San José.

La  bienvenida tuvo lugar en el Centro Saboyano y desde allí caminando y luego de cruzar en diagonal la amplia y sombreada plaza General Urquiza, nos sentamos a compartir el almuerzo en el que no faltaron los brindis.

A continuación nos sumergimos en el pasado al entrar al Museo Histórico Regional de la ciudad.  La Directora, Prof. Mercedes Vanerio, regaló material valiosísimo, que por supuesto pasará a enriquecer nuestra biblioteca en la Sala Saboya de la Casa de la Cultura de Rosario.

Luego de recorrer un patio con objetos y cartelería de la Inmigración, pasamos a la parte cerrada del mismo entrando directamente a la cubierta de un barco que semeja estar arribando a América.  El canto de los pájaros típicos de las costas del Uruguay, era otro de los elementos perfectamente dispuestos  que invitaba a transportarnos al desembarco de los primeros saboyanos. Con el espíritu que nos envolvía a todos y esa precisión en los efectos,   la emoción nos inundó una vez más.

La primera noche culminó con el coro de Eslovaquia, casualmente en esa ciudad, oportunidad que los organizadores no desaprovecharon. De excelente nivel, fue, más allá del cansancio, una delicia para el espíritu y un alivio para el cuerpo.

Al día siguiente nos reunimos en el punto indicado para salidas y llegadas, que siempre fue la Plaza Francisco Ramírez de Concepción, para dirigirnos al puerto donde una embarcación nos llevaría a navegar por el Río Uruguay. Así llegamos al Palacio Santa Cándida, construido por Urquiza en honor a su madre. Perfectamente mantenido, hoy en manos de una acaudalada familia que lo transformó en estancia turística, lugar de fiestas y también disfrute del núcleo propietario y amigos, ya que los ingresos están lejos de cubrir el mantenimiento del sitio.

Almorzamos en Concepción del Uruguay y partimos a la ciudad de Colón. Ésta, extendida sobre las márgenes del Río Uruguay, se encuentra en pleno auge y desarrollo turístico. El propietario del cómodo bus en el que viajábamos, es también dueño de un hotel nuevo, con servicio de Spa, y organizó un café con tortas y masitas en el cuarto piso con muy disfrutable vista al río.

Caminamos por la rambla, bajamos a la orilla del río y ya en el ómnibus nos pasearon por toda la costanera, lo cual nos permitió comprobar una vez más, el despliegue de construcciones, calles y mejoras en comodidades para el turismo.

La culminación de este día, fue en el Auditorio de la ciudad, teatro que prácticamente inauguramos los Saboyanos, con un show  de orquesta típica (bandoneón, guitarra, órgano, bajo eléctrico), muy buen cantor y una pareja de baile.
Luego de retirarse el público cerraron la mágica noche, las voces de la pareja: LAURENT et MARTINE. Él con el tango "Nada" y ella con el tema tan nuestro de "Alfonsina y el mar". Ambos en perfecto español.

El sábado 10 tuvimos la mañana  libre hasta las 11hs., momento en el que se inició el Acto en la Alianza Francesa. Allí el colorido estuvo dado por dibujos de los niños que asisten a estudiar el idioma.

A las 17hs. el cómodo bus nos trasladó a San Justo. El acto tuvo como escenario la Plaza donde en la calma tarde sonaron los acordes de los Himnos de Argentina, Francia y Uruguay. Hubo sentidos y breves discursos y la actuación del grupo de bailes folclóricos de la ciudad. Las chinas y los gauchos llegaron a caballo, vistiendo los trajes típicos y demostraron su patriotismo y preparación para las danzas tradicionales.

Seguidamente se plantó un árbol típico de las tierras de Saboya y caminando llegamos al pequeño Museo de la Inmigración. Una joyita, inaugurado hace siete años con motivo del centenario de la Iglesia. Visitamos el Polideportivo de la ciudad repleto de niños que participaban de una competencia de basketball. Allí se ofreció una degustación de vinos, quesos y fiambres.

El paseo continuó en el Palacio San José, que fuera la residencia del Gral. Urquiza. Una maravilla con sonido de pájaros frente a dos inmensas pajareras a la entrada y adecuada iluminación que destacaba la magnificencia de la construcción y los jardines.
Allí mismo se ofreció al finalizar el recorrido,  la cena, consistente en asado con ensaladas.

Y llegó el día de la FIESTA CENTRAL del TERCER ENCUENTRO SABOYANO.  Misa. Fotos. Almuerzo. Discursos. Música. Baile.  A todo lo descrito, se sumaron los abrazos, las presentaciones, los reencuentros, la emoción, los brindis, los esfuerzos por hablar la mezcla de lengua que nos permitiera comunicarnos mejor, el agradecimiento de visitantes y anfitriones, las lágrimas y la partida...

En nombre de la Asociación Saboyana del Uruguay, agradecemos a todos los que de una u otra forma participaron de este maravilloso reencuentro. Los que organizaron, los que colaboraron, los que nos visitaron! los que alojaron, los que acompañaron al grupo en todo momento o los que sólo pudieron estar presentes en alguna instancia...a todos ¡ GRACIAS! Por haber hecho de este encuentro un sueño cumplido.

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